San Jose

El juego como motor de aprendizaje

Como ciudadana, profesional y Global Shaper, mi pasión es la educación y específicamente de los niños y niñas más pequeños; me interesa hacerlos visibles como seres humanos creativos, expresivos, competentes para aprender, relacionarse y vivir. Siento que a veces nos preocupamos tanto por lo que los niños serán en el futuro, que se nos olvida que ya son personas muy valiosas en el presente, de los cuales podemos aprender mucho. Como dice Carla Rinaldi, “los niños son la mejor esencia del ser humano”. Por esta razón, necesitan lo mejor que se les pueda dar (y más), por lo que yo estoy muy enfocada en la calidad de la educación en la primera infancia y no directamente en la cantidad. Actualmente tengo un proyecto de apertura de un centro educativo para niños y niñas menores de 6 años, inspirado en la filosofía educativa de Reggio Emilia, y que a la vez sea un centro de estudio para docentes de otras instituciones. Mientras se da el inicio de esta escuela de la infancia, me he dedicado a algo que podría decir se ha convertido en uno de mis hobbies favoritos: los Pop-Up Playgrounds.

 

Los Pop-Up Adventure Playgrounds son espacios de juego emergente guiados por niños, donde utilizan cartones, telas, tubos y más, para crear y construir con ellos. El juego es uno de los principales motores para un buen desarrollo integral del niño, principalmente este tipo de juego en el que él es protagonista, propone, prueba, se equivoca, imagina e invita al adulto a participar. Cuando vemos a un niño o niña jugando, muchas veces menospreciamos lo que ellos hacen, solamente los vemos lindos y graciosos, pero en realidad son muchas cosas que están pasando dentro de esas personas: están aprendiendo a conocer mejor su cuerpo (sus fortalezas y sus límites), se sienten felices, toman decisiones, se cuestionan, intentan la tarea varias veces hasta lograr el objetivo, hacen relaciones entre objetos, aprenden a escuchar y negociar, plantean teorías e hipótesis que prueban mientras juegan, investigan, exploran, imitan roles sociales, aprenden sobre empatía en la relación con los otros y mucho más.

 

El juego, más que un privilegio, es un derecho que tienen todas las personas: niños, jóvenes y adultos. Yo he encontrado en esta forma interactiva, democrática y participativa de juego, una oportunidad para visibilizar el aprendizaje fuera del aula: un proceso educativo activo, intergeneracional, divergente, complejo, de relaciones, donde todos son aprendices y maestros a la vez. Desde el 2010 he realizado estas actividades con materiales de reciclaje en espacios de la ciudad como parques y museos, para que los ciudadanos más pequeños puedan también apropiarse de estos lugares y dejar su huella. Recientemente me contacté con un grupo inglés que promueve el juego guiado por niños que se llama ‘Pop-Up Adventure Play’ y estamos iniciando los primeros trabajos en conjunto en América Latina.

 

Los dejo con la idea de que si escuchamos a los niños y niñas y aprendemos de ellos, si tenemos una imagen fuerte y competente de ellos, sí será posible transformar un país a través de sus ciudadanos más pequeños.

 

Carolina García, San Jose Hub

Directora Bellelli Educación

www.bellellieducacion.com

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